Y se acabó...
Dije muchos adiós y di muchos a abrazos a gente que seguramente no vuelva a ver en la vida, gente que durante 9 meses ha sido imprescindible para mi en ese pueblo perdido por las montañas italianas, y que ahora vuelve a su vida y yo a la mia. Algún mail, algún como estas por el msn y ahí acabará nuestra relación, pero siempre quedará en el recuerdo esos 9 meses que ahora recuerdo con nostalgía, porque se que no habrá nada igual en mi vida, podrá ser peor o mejor, pero igual nunca.
Ahora bajo el cielo madrileño puedo recordar a esas personas que compartienron todo conmigo, miro fotos y veo mi bandera con las firmas de todos deseandome suerte, diciendome lo que he significado para ellos en este año, mostrando su cariño... y me entra la nostalgia de ese año... de esa gente, de ese idioma, país, gente, pizzas, helados, capuccinos, casas, cuarto, compis de piso, vino del ins... y es que son tantas cosas las que compartes en un año, un año tan intenso, demasiado intenso.
Ahora, cuando paseo por Madrid, una ciudad preciosa, mi ciudad, mi casa, echo de menos mirar al infinito del coliseo, mirar la vida que tiene... la paz que siempre encontraba allí...

------------------------------------------------------------------------------------------------
Y ahora he vuelto a Madrid, a mi casa... y hoy ha sido un día especial, y no por hacer nada en especial, sino por volver a hacer aquello que no era especial y sentir que es como siempre. Estoy en Madrid, estoy en mi casa... en mi vida, y con la gente que quiero estar.Se que yo he cambiado, porque es imposible irte un año de erasmus y pretender no haber cambiado nada, se que la vida aquí ha cambiado, pero hoy ha sido un día especial porque he vuelto a sentir que todavía tengo a gente imprescindible para mi aquí, lo sabía, pero no lo sentía.
Me ha gustado paser con Naty por medio Madrid discutiendo del nacionalismo gallego, discutiendo de política, esa política que ni me interesa ni me gusta. He tomado un perrito con Lety, hablando de nuestras cosas, con su tranquilidad y sosiego para ver los problemas ajenos. He tomado una coca con Carmen hablando de todo un poco, contando sus historias y yo las mias...
Un día como otro cualquiera del año pasado... las echaba mucho de menos...
No puedo negar que me de pena terminar mi erasmus, echo de menos a la gente, la vida de allí... pero me alegro tanto de volver a poder compartir cada día con ellas... me alegro de haber vuelto, de estar aquí... aunque la nostalgia a veces no me deja verlo
























